lunes, 25 de octubre de 2010

El Antiargumento y los que votan contra sí mismos


Por iniciativa de la CGT, compartida por buena parte del Partido Justicialista, el kirchnerismo y varios partidos de izquierda, se debate en estos días el hecho de que los trabajadores tengan participación en las ganancias de las empresas.

Si bien técnicamente no corresponde dar participación en las ganancias a los trabajadores ya que el trabajo se remunera a través del salario, el capital a través del interés y las ganancias (o pérdidas) de las empresas son la remuneración que reciben los accionistas, es decir aquellos que pusieron su dinero a riesgo de perderlo para crear la empresa y que la misma funcione (riesgo que no han corrido los trabajadores), esto es algo que se podría resolver con cierta sencillez si existiera un consenso de que se otorgue la mencionada participación en las ganancias (por ejemplo generando un ahorro de parte de los trabajadores que se vaya usando para capitalizar a la empresa y con el tiempo se vaya convirtiendo en acciones de la misma).

Ahora bien, el punto es que los políticos derechosos, empresarios y pseudo-empresarios (aquellos que tienen empresas sin haber arriesgado su dinero sino obteniendo favores de los gobiernos de turno) y la gente que se disgusta con los sindicalistas en general, se opone a esta medida cuando en realidad debería apoyarla.
Al mismo tiempo, sindicalistas, políticos izquierdosos, kirchneristas y otros sectores antiempresarios, todos apoyan esta medida cuando en realidad deberían oponerse.

¿ Y por qué El Tábano señala esta paradoja y no termina de entender a todos los involucrados que defienden lo contrario de lo que deberían defender ?

Si los trabajadores tuvieran participación en las ganancias de las empresas en las cuales trabajan, rápidamente se darían cuenta lo dañino que son las huelgas y todas las políticas aplicadas por los sindicalistas, no querrían tener en la empresa a ñoquis, vagos o sindicalistas que no trabajen, no les gustaría que se pague mucho en horas extra, no querrían que se amplíe la plantilla de empleados sin una necesidad fundamental que la justifique, harían paro a la japonesa, tratarían de aumentar la productividad y de bajar los costos. ¿Por qué?, ¿Porque son buenos?. No, harían todo eso porque pasaría a convenirles que así fuera. Los trabajadores se convertirían en Capitalistas; serían los más firmes defensores del Capitalismo y se acabarían los sindicatos, los partidos de izquierda y el clientelismo de los politiqueros populistas.

El Tábano les recomienda:
-       Partidos de Derecha (si es que queda alguno): Apoyen la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas. Les conviene.

-       Partidos de Izquierda y Sindicatos: No apoyen la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas. No les conviene.

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